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El 21 de febrero del presente año a las 7 de la mañana ingresaba al Instituto, muy nerviosa pero a la vez entusiasmada con esta nueva etapa de mi vida que estaba comenzando.
Es una experiencia realmente nueva y diferente a lo que acostumbraba; provengo de un liceo muy chico a la vez de ser un grupo reducido también; y pasar a formar parte de un liceo diez veces más grande no sólo en infraestructura sino también en la cantidad de alumnos fue un cambio muy grande y tuve que adaptarme a él.
El primer día tuve contacto con mis futuros compañeros, identifiqué algunos rostros que había visto en los exámenes de ingreso; el no conocer a todos me gustó porque de esta manera tendría la oportunidad de hacerlo a medida que transcurriera el tiempo y está muy bueno integrar un grupo de personas de diferentes lugares del país.
Al principio fue muy difícil adaptarme a las exigencias del Instituto, cada día significa un nuevo desafío, estoy aquí porque quería enfrentar ese desafío y aún sigo dispuesta a saber si me encuentro a la altura de esas exigencias; y es así que a pesar del sacrificio me he propuesto continuar.
La preparación del Acto Aniversario del Instituto y el período de adaptación fueron días de intensa actividad y muchas veces sentí frustración al no lograr cumplir en una actividad, por ejemplo el lograr llevar a tiempo el paso redoblado en instrucción de orden cerrado; pero luego de mucho trabajo y dedicación lo logramos y llegó nuestro primer acto y desfile acompañado también de las palabras de bienvenida por parte del Sr. Director.
Otra experiencia no menos importante fue la actividad en campaña, adquirimos nuevos conocimientos que aún fuera de la vida militar nos servirá para nuestro desenvolvimiento, algunas de las actividades y clases impartidas consistieron en orientación con brújula y orientarse sin ella, carta topográfica y obstáculos con cuerda.
Para concluir estos primeros 30 días han colmado mis expectativas, aún espero mucho por aprender y adaptarme a ello.
Era el aniversario Nº 150 de la Ciudad de Fray Bentos, y como era de esperarse, para cerrar la noche estaba previsto un gran cierre de diversos espectáculos en el teatro de verano de mencionada Ciudad. Entre los espectáculos, uno de ellos fue la actuación de la Banda del Liceo Militar "General Artigas"; luego de ello se distribuyeron folletos informativos de la Institución. Tomé uno y por respeto sin darle mucha importancia lo doblé y guardé en el bolsillo.
Finalizaba la noche, ya en casa, en aprontes para dormir, saqué el folleto y lo leí; al terminar de leerlo me entusiasmo la idea y me pareció emprendedora.
Hasta ese momento nunca había manejado la posibilidad de irme a otra Ciudad y buscar otra alternativa de estudio.
Me encontraba cursando 2º año de Secundaria, de todas maneras aún me quedaba tiempo por delante para pensar y tomar la decisión. Comencé a comentarle a mi familia y como era de esperar su respuesta fue que empezara por terminar 2º y 3er año.
Finalizó 2º año y aún seguía con el mismo propósito, comenzando 3er año ya me daba cuenta que los tiempos se acortaban.
Poco a poco continúe insistiendo y hablando a mi familia de mi interés de ingresar al Liceo Militar, dejando claro que no había abandonado mi propósito de presentarme a rendir las pruebas de ingreso.
Al culminar Ciclo Básico comencé a prepararme para las pruebas de admisión, salía a entrenar con amigas y reunir la documentación necesaria para inscribirme.
Llegado el momento de rendir los exámenes, día a día crecían más mis nervios y ansiedad por saber si sería una alumna del Liceo Militar.
El 15 de enero fue la entrega de resultados, estaba en Plaza de Armas, rodeada de personas desconocidas y cruzando los dedos; llegado el momento me nombraron "4161"en ese momento lo primero que me dije fue "Lo logré".
Luego de eso se vino la compra del equipo y uniformes y esperar a que llegara el 21 de febrero, comenzando así una nueva etapa de mi vida.
Uniformada de paseo, con los nervios a flor de piel, llegué al liceo de la mano de mi hermana junto a mi madre, desde entonces sentí la Institución como mi nuevo hogar.
El período de adaptación lo consideré bastante difícil, debí adaptarme a la rutina, a mis camaradas, Oficiales y principalmente a la disciplina.
Despertar junto a personas desconocidas sin saber nada de ellas, recibir clases de instrucción de orden cerrado aprendiendo movimientos, el aprender a convivir con orden, en fin siento que aún queda mucho por recorrer.
De repente comencé a extrañar, estar alejada de mi casa, mi familia y amigos me llevó a plantearme el ¿Qué hago acá?; pero ahora he encontrado la respuesta, vine en busca de un futuro, de mi futuro, el despertar cada día y recordar donde estoy me llena de emoción y satisfacción personal, me siento una privilegiada y muy feliz de ser parte del Instituto.
Mis primeros días de trayectoria por el Instituto los consideré difíciles, el enfrentarme a algo nuevo, desconocido y totalmente diferente a lo que estaba acostumbrado a vivir dentro de otro liceo.
El primer día fue el más difícil, el no conocer nada ni a nadie, intentando procesar toda la información, temiendo a equivocarme en algún momento; el segundo día ya comenzó a resultarme más fácil, fui conociendo mis futuros camaradas y a adaptarme a lo que serán mis próximos 3 años dentro del Instituto.
Y así han ido pasando mis primeras jornadas aquí dentro, las primeras clases que recibimos hicieron referencia a la organización y funcionamiento del Liceo Militar, así como también realizamos educación física pre-
Al cabo del período de adaptación, se reintegraron los alumnos más antiguos de 5º y 6º año; llegaron al curso alumnos de 6º año como encargados, el cual nos ha servido de gran ayuda la colaboración, apoyo y consejos de ellos.
Previo al inicio de clases, se comenzó con la preparación del Aniversario del Instituto, nuestro primer desfile como alumnos del Liceo Militar y poder demostrarle a mi familia mi progreso a lo largo de esas dos semanas que llevaba.
El 14 de marzo se iniciaron las clases curriculares, poco a poco conociendo a los profesores y su forma de trabajo.
Cada día que ha pasado lo he vivido entre nervios, ansiedad y cansancio, pero los he ido superando y abandonando a medida del transcurso del tiempo aquí dentro.
También sabíamos que el 18 de marzo teníamos la actividad en campaña, fecha que parecía estar lejana pero llego, y llena de expectativas; lo consideré como una gran experiencia, adquirimos nuevos conocimientos como por ejemplo el uso de una brújula y orientarse con ella, métodos de orientación sin usar una brújula y obstáculos con cuerda; aunque por momentos llegue en pensar que podría encontrarme en mi casa, dormir en mi cama, mirando televisión, es en estos momentos donde verdaderamente se valoran las cosas, pero rápidamente recordaba el esfuerzo que realice en llegar hasta acá y considero que valió la pena todo el sacrificio y cada mañana que me levantó y visto el uniforme del Liceo Militar "General Artigas" me siento orgulloso de pertenecer a esta Institución.